Este modelo no debe considerarse como una serie de etapas separadas, sino como un proceso continuo de mejora. Los niveles están interconectados, y la información recogida en cada etapa puede orientar los ajustes necesarios para optimizar el impacto global de la formación.
ROE: medir el retorno sobre las expectativas
Además de los cuatro niveles tradicionales, el modelo Kirkpatrick también permite medir el ROE (Return on Expectations), es decir, el grado de satisfacción de las partes interesadas respecto a los objetivos fijados. Al alinear los resultados de la formación con las expectativas de la dirección, el ROE ofrece una visión más completa de la eficacia de los programas de formación.
Consejos para una evaluación eficaz:
- Defina objetivos claros: los objetivos de cada nivel deben ser precisos y medibles desde el principio.
- Seleccione los métodos de evaluación más pertinentes: alinee las metodologías de evaluación con los objetivos definidos para cada nivel.
- Analice y ajuste: utilice los resultados para ajustar el diseño futuro de las formaciones y maximizar su eficacia.
Conclusión
En conclusión, el modelo Kirkpatrick ofrece un enfoque sistemático y completo para evaluar la eficacia de las formaciones. Al adoptar este método e integrar el ROE (Return on Expectations), las organizaciones no solo pueden medir el éxito inmediato, sino también asegurarse de que la formación contribuye de manera significativa a los resultados globales.